martes, 24 de marzo de 2020

10º DÍA DE CUARENTENA bis


Esta mañana me pongo a completar la entrada que ayer dejé a medias. La verdad es que no estuve especialmente atareado, pero cuando que quise dar cuenta se me había echado la noche encima y quería ver una peli que ponían en La 6ª. Al final, ni acabé de ver el Hombre de las mil caras, que así se titula la película, ni hice la crónica.
No puedo justificarme en la falta de tiempo para no escribirla pero, sin necesidad de ser un especialista en el análisis del subconsciente humano, puedo achacar esta tacha a la falta de ganas de reconocer mis sucesivos y numerosos fracasos al enfrentarme a Viernes.

Viernes, aunque más correcto sería llamarlo Friday, ya que su autor pone a todos sus juegos un nombre que empieza con la letra "F", es un solitario exigente de mecánicas muy simples y elegantes. Una genialidad.
Hacía más de un año que no lo sacaba de la estantería, así que lo cogí con bastantes ganas. Después de un repaso somero de las instrucciones me puse manos a la obra para mandar a Robinson de vuelta a su casa y quedarme solito en mi isla. Las primeras partidas se saldaron con derrotas en las primeras fases; nada preocupante, supuse que rápidamente le volvería a coger el truco. Nada más lejos de la realidad, cada partida que jugaba lo hacía peor. De modo que entré en un bucle muy negativo que me quemó bastante, máxime porque me acordaba que, aunque no es fácil derrotar al juego, antaño lo había conseguido en un número aceptable de ocasiones y las veces que no lo lograba, al menos llegaba a las últimas fases del juego.

Al final lo dejé por imposible, pero llegué a la conclusión de que no es un simple juego de azar, sino que requiere de una reflexión sobre cada decisión que se adopte. Haciendo memoria recordé que así era como lo jugaba antes. Hoy vuelvo a la carga, a ver qué pasa.


Por la mañana, antes de jugar a Viernes, jugué un par de partidas a Space Hulk. La primera partida se saldó con derrota en la penúltima localización, donde cayeron en una misma fase xeno mis últimos 4 marines. Una carnicería.
La segunda partida se desarrolló mucho más satisfactoriamente, y eso que la última localización era la guarida alienígena, una de las más difíciles ya que hace que aparezcan los líderes xenos que son muy duros de pelar. Sin embargo, empleando adecuadamente las habilidades especiales de algunos marines logré neutralizar a un enjambre con líder, al tiempo que destruía al otro, con lo que despachar en el siguiente turno a los xenos restantes fue bastante asequible.


Después de esta partida victoriosa decidí dejar aparcado el juego, al tiempo que me puse a rebuscar en mi ludoteca los diferentes solitarios o juegos con modo solo, con la idea de jugar a varios de ellos y, al final, hacer una clasificación de los mismos. Entre los diferentes juegos escogidos está Viernes, lo que explica su aparición en estas entradas.


Ayer también saque tiempo para dar dos manos de rojo a mi Kastelan de 40 k, ha que dado bastante bien. Ahora empezaré a pintar el metal y dar sobras. La cosa se empieza a animar.


2 comentarios:

  1. Sí, la verdad es que es un juego muy entretenido, que te ofrece muchas opciones a la hora de tomar decisiones y además logra recrear la angustia de los combates espaciales de las pelis. Mola.

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